lunes, 31 de enero de 2011

El Paseo: ¡Que viva Colombia, carajo!

(Escrito el 25 de enero de 2011)

El paseo, la última película del guionista y productor Dago García ha dividido seriamente a los espectadores colombianos. En una esquina están los más de un millón de espectadores que han ido a verla, lo que avala a Dago García como conocedor del gusto del público colombiano, al punto que puede llegar esta obra a desbancar a Soñar no cuesta nada como la película nacional más taquillera de la historia de Colombia en este siglo, y se puede acercar al millón y medio que tienen La Estrategia del Caracol y El taxista millonario.  En la otra esquina, la más pequeña, están la crítica, los académicos, los realizadores y especialistas en cine, que desprecian esta última obra dirigida por Harold Trompetero.
Al público colombiano que va a las salas de cine, le ha gustado la historia de una familia que emprende un viaje de vacaciones desde Bogotá hasta Cartagena, sufriendo varios problemas durante este trayecto en una vieja camioneta Volkswagen. La película ofrece lo que muchos colombianos degustan en su paladar de entretenimiento: exageraciones y gritos en las situaciones, sobreactuaciones de los actores, clichés de los personajes, una canción de Juanes, paisajes en abundancia, un final con todos los personajes vestidos de blanco como es la moda de los matrimonios en la actualidad,  y todo esto acompañado de las respuestas clásicas, que dan fe de la idiosincrasia nacional callejera con la que muchos se sienten identificados.  Estas mismas razones son las que han hecho detestable la obra para el público de la otra esquina.
El año anterior fue uno de los peores de la década anterior en cuanto a asistencia para las películas colombianas, aunque las cifras de asistencia para ver otras películas ascendieron ostensiblemente, en especial por la gran cantidad de cintas en formato 3D. Desde el 24 de diciembre ha sido El paseo la cinta que ha logrado que el público vuelva a ver una película nacional con mucha afluencia. ¿Pero cuál fue la fórmula para que volviera una película colombiana a tener éxito en taquilla?
Para empezar a dar una respuesta Dago García volvió a tocar los gustos y preferencias de la mayoría de los colombianos.   Este es un país que se desvive por el reinado nacional y todos los demás reinados que existen, así no se vuelva a ganar ninguna corona en Miss Universo. Un país que solo ve telenovelas con mucho folklorismo porque una serie de televisión profunda lo pone a pensar demasiado.  Es un país que mira todos los partidos de la selección Colombia en todas las categorías, incluyendo ahora a las mujeres también, aunque nunca obtenga un título.  Es un país que en todas sus ferias, a pesar de tener varias actividades, termina embriagándose y con algunos muertos de por medio.   Un país que cada diciembre tiene un gran número de niños quemados a pesar que se prohibe la pólvora, porque la costumbre es que navidad sin pólvora no es igual.   Como diría el personaje protagonista de El paseo: “Que viva Colombia, carajo”, porque así se comporta este país en general.
Durante los difíciles años noventa con el conflicto desatado de todos los diversos actores del conflicto, un corresponsal de prensa internacional decía en una entrevista cuando le pregunté por la imagen de Colombia en el exterior: “El país tiene la imagen que se merece”.  Y aplicando esta frase al cine, pues el país tiene la taquilla de cine nacional que se merece.  Como sucede con la gastronomía nacional con platos como la fritanga, la lechona, la arepaéhuevo y toda la gama de fritos, estos son los que mejor sabor tienen para sus habitantes, así al tener un excesivo consumo de ellos terminen haciéndole daño al organismo y llevando a muchos al hospital.
A El paseo hay que reconocerle que logró la afluencia de público para ver las películas nacionales nuevamente, pero al mismo tiempo la fórmula con que lo logra, no da esperanza de que pueda mejorar el nivel artístico de la cinematografía nacional.   De Dago García se extrañan obras que se acercaron bastante a la expresión de los sentimientos colectivos de una manera menos superficial en películas como Te busco o Es mejor ser rico que pobre.  Pero estas tampoco fueron las más taquilleras.  En cambio sus últimas obras, las más frívolas y ligeras de su ya extensa filmografía como In fraganti y Muertos de susto, si lograron reconocimiento en la taquilla.   Parece ser que el grueso del público colombiano sigue queriendo más de lo mismo, como en política, economía, arte, música y gastronomía, entre otras cosas.